Lo más triste sobre leer a Bolaño

Un día pregunté, ¿qué es lo más triste de leer a Roberto Bolaño? Solo algunos respondieron, que si es caro y difícil conseguir esas hermosas ediciones, sí, es caro y difícil pero el esfuerzo de ahorrar, luego buscar y comprar tiene como recompensa pura satisfacción, tener en tus manos un ejemplar de Bolaño hace que valga la pena; otros dijeron que lo más triste es que pocos lo conocen, aunque lo que creo que en realidad sucede es que algunos conocen a poca gente que conoce a Bolaño, siendo uno de los más grandes exponentes de la literatura iberoamericana ha llegado a muchos lugares, ha sido traducido a muchos idiomas y se ha quedado grabado en muchas mentes pero eso sigue sin ser lo más triste de leer a Roberto Bolaño; lo verdaderamente triste, a mi parecer, es que hoy será imposible obtener de su puño y letra una dedicatoria especial en mi ejemplar de “El Espíritu de la Ciencia-Ficción” o escuchar su opinión sobre la situación actual del mundo en una entrevista en vivo para algún programa de radio, lo más triste de leer a Roberto Bolaño es que solo nos queda su arcón y sabemos que no es infinito.

No queda la menor duda de que uno de los más grandes escritores hispanoamericanos del paso de los siglos XX y XXI fue Bolaño y el hecho de que sus inéditos sigan saliendo a la luz lo confirma. Nadie es capaz de leer a Bolaño inocentemente y en palabras de Christopher Domínguez que cito textualmente: “Habremos de morir quienes fuimos sacudidos por el fenómeno Bolaño para que otras generaciones lo juzguen más allá del temor y del temblor, rectificando o corrigiendo nuestra admiración, limando de ella cuanto sea exagerado o contingente”.

Ya no se encuentran grandes mentes como la de Roberto Bolaño en Latinoamérica, si un día tienen oportunidad de leerlo, no se detengan y sabran de lo que hablo.

-J.