Olvidé (Intento de antipoesía).

Para esos días yo me dedicaba a ver el cielo,
Soñaba con relámpagos y cazaba estrellas fugaces.
De vez en cuando me tiraba en el jardín a golpear el suelo,
Contaba los días en reversa, esperando.
Ella llegó de súbito, a destrozarme, a confundirme.
Sus pasos creaban mariposas en el jardín,
Yo tomaba mi red para atraparlas, no quería que volaran,
Sus palabras como balas mi corazón atravesaban
Yo con mi coraza de hierro en el pecho intentaba rechazarlas.
Con el tiempo me aferré a ella como el rocío a las flores,
A veces el volcán estallaba en encuentros febriles,
Nos volvíamos salvajes. Idiotas.
El sudor en nuestros cuerpos nos bañaba,
Empapaba las sábanas, las almohadas, el suelo,
Las caras, los pechos, las espaldas.
A veces a oscuras, a veces con plena luz.
Yo rehuía al misterio de sus ojos,
Sus sombras que me envolvían me perturbaban,
Su presencia opacaba mi percepción de la realidad.
En soledad siempre tuve dominio absoluto sobre mí mismo,
Podía estar aquí y allá logrando conclusiones precisas,
Con ella todo era difuso, pero no quería que se fuera.
El día que descubrió mi subjetividad rompió en llanto,
Yo era una fantasía andante, falto de amor y cordura.
¿Quién dice que los locos no pueden amar?
La última vez que estuvo conmigo no pude contenerme,
Arranqué su ligero vestido de su hermoso ser,
Embestí una y otra vez sobre su cuerpo desnudo,
Se contorsionaba como candidata al cielo,
Una catástrofe que se volcó en depresión para mi espíritu.
Quedamos de vernos otro día, olvidé la fecha.
Olvidé su nombre, su rostro, su tacto.
Olvidé que soy y sobre todo, olvidé que existió.

-J.

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