Entre líneas…

Tantas veces pensé que mi sueño era estar con alguien como tú, ahora me doy cuenta que estuve equivocado…

Entonces descubrí que no soñaba con alguien como tú, descubrí que soñaba CONTIGO, por que no creo que exista ese alguien como tú…

Ahora lo sé, ahora después de toda esta vida que si bien no ha sido larga, ha durado lo suficiente para aprender lo que ahora sé…

Muchas veces nos vamos con quien se nos ponga justo en frente solo por no estar solos, por esa indefensa necesidad de amor conyugal…

Orgullosamente le grito al mundo que soy tuyo, solo tuyo y de nadie más, porque esto que siento por ti es tan grande que lo escondo en estas líneas para que lo vean ojos inteligentes guiados por el corazón…

Anuncios

Por ti…

Bien sabido es que el amor nos vuelve completamente locos y sin querer hacemos lo que más queremos. Pero tú, desde donde estás has logrado que la locura sea más que un problema, una aliada para soportar la distancia y el tiempo, aunque son cuestiones relativas, se sienten muy reales…
Estoy convencido de que sabes perfectamente que mi debilidad es verte vivir y tú te aprovechas de eso, solo quisiera pedirte una cosa, por favor no pierdas la oportunidad, sigue aprovechando…
Recuerda que en esta vida las cosas más pequeñas, los detalles más insignificantes son los que valen la pena, un te amo en la mañana y antes de dormir, un beso sincero en la mejilla y otro lleno de pasión justo en los labios, desatando la felicidad basada en las sensaciones…
Entonces recuerdo que estoy por ti, estoy en ti y vivo solo por ti, voy más allá y llego más alto por ti, me vuelvo loco por ti, y de los vicios que tengo, hacerte el amor con mis letras… Me he vuelto adicto a ti…

Relato del Vampiro… (Parte 1)

El calor del verano me había hecho despertar, pero esta noche era especialmente fría, o al menos eso me daba a notar la gente que andaba por las aceras cubierta con abrigos no tan ligeros, me es difícil sentir la temperatura del ambiente, mi condición me tiene aislado de sensaciones intensas a través de mi piel y eso, no es del todo malo. Aun no sentía un hambre incontrolable pero no quería esperar hasta entonces y llamar la atención, otra vez no, mejor una caza tranquila, en las sombras, en silencio; salí de la vieja casa abandonada de aquella calle detrás de la iglesia, debía ser cerca de la media noche y no parecía haber una sola alma en las calles de la antigua villa; era un lugar agradable, se podía caminar tranquilamente incluso apenas pasando el alba, ya no me gustaba llamar la atención, aunque aquí la gente ve a cualquiera como un extraño, ventaja para mi, para este extraño.

Cerca del canal que atravesaba la villa había escuchado una voz que extrañamente llamó mi atención, evocaba recuerdos de algunos siglos atrás, como si la hubiera escuchado antes; no era la primera vez que salía a cazar por esa zona, estaba cerca de donde dormía, poco iluminada, poco transitada y al parecer, según la gente del lugar, llena de misterios. Esa voz, ahí estaba de nuevo, me cautivaba, me atraía, pero mi hambre crecía y debía conseguir alguna víctima.

La búsqueda me llevó cada vez más cerca del lugar aquel donde escuché por primera vez la melodía que tanto me gustaba, por un instante sentí que se detenía pero de la nada, la voz sonó justo detrás de mí, ya no era una canción, era una pregunta…

-Noble caballero, ¿Qué lo trae por aquí tan después del crepúsculo? – Una hermosa mujer de cabello rizado, tan negro como la noche, ojos de un verde tan sutil que deseaba que jamás dejaran de mirarme, labios rosados y esa voz que tanto había buscado sin buscar.
-Alucard, mi lady, Duque de Rakkor al oeste de Runaterra. Estoy en busca de alguien.
-Thalía, hija de Talia, tal vez pueda ayudar. – dijo sin miedo – Venga conmigo.

No sé si no había notado mi condición sobrenatural o tal vez lo dejó pasar, lo que si es cierto es que nunca sentí su miedo. Atravesó un puente y la seguí, había algo más siguiéndonos, era un gigante entre las sombras, algo que no pude ver pero que definitivamente ahí estaba, me inquietó. Continuamos hasta las enormes puertas de lo que parecía ser un salón, tan grande como aquella presencia y entramos, adentro era cálido, lo sabía por la luz intensa de tantas velas y su color sepia.

-No hay de que preocuparse. -Dijo ella sin detenerse. -Es mi guardián, pero no hará nada a menos que yo se lo pida, no hay nada de que preocuparse.

Pero si me preocupaba, los antiguos demonios de mi cabeza parecían despertar, alterados por la presencia de aquel gigante. Mi hambre se había opacado por la inquietud, sin embargo el vino que había en la enorme mesa llamaba mi atención. La tragedia que ocurrió esa noche me hizo darme cuenta de que no siempre soy quien debo ser.

Primera parte del Relato del Vampiro.

Largos días y gratas noches…

-ALUcard…