Incierto…

La noche era helada, calaba hasta los huesos, los pies me dolían a cada paso debido al entumecimiento pero tenía que seguir, tenía que llegar a casa para saber que estaba sucediendo… ¿Hice algo mal? La pregunta daba vueltas en mi cabeza como un torbellino dispuesto a destruir cualquier indicio de calma que existiese… ¡No!  Mi conciencia estaba en paz desde hace tiempo. Tal vez todo lo hice mal… La idea aparecía en cada giro… La mochila pesaba más de lo habitual, extraño, solo había un libro dentro, nada extra, seguramente el cansancio de un largo día de trabajo estaba haciendo estragos en mi cuerpo, el poco alimento que consumí ya había sido digerido y mis fuerzas menguaban… Estoy frente a la puerta, entro pero la oscuridad se ciñe sobre mi, no puedo ver nada, mis ojos no se adaptan tan fácil como antes, como siempre… La incertidumbre consume mis recursos de adaptación, ayudada por el vino blanco que había tomado, necesito saber hacia donde voy… Entro a casa y es aun más oscura que el patio y tengo que encender la pantalla de mi celular para no dar un paso en falso, la puerta cruje, casi estoy en cama. Las cobijas se sienten muy calientes, mi almohada no está y me las tengo que arreglar, me concentro en dormir y todo da vueltas al cerrar los ojos… Mi garganta está seca, me siento cansado y no quiero pasar al siguiente día, no sé que va a suceder pero esto no viene bien…. Quiero saber… Es incierto…

Largos días y gratas noches…
“El bien y el mal viven en mi”
-Alucard

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