Un profundo deseo…

A pesar de que no sé nada de ti aun puedo verte en mi mente, tú siempre me miras y yo siempre te estoy mirando, el hecho de que hayas desaparecido no quiere decir que no sepa donde estás, pero, ¿Eso te da derecho de irte sin decir una palabra? Sé que muchas veces lo he hecho, pero al menos siempre hay algún medio para comunicarnos, ahora sé que no contestaras, no ahora y, no sé por que. ¡Ah! Eres demasiado sumisa, hermosa, conservas la belleza, por eso estoy tan triste y sufro, y tan feliz que duele. Quiero hacerte daño y destruirme, ¿Qué pensarías si supieras cómo me he sentido? ¿Te limitas a sonreír, sin decir una palabra? Incluso las maldiciones de tu boca serían tan bellas como perlas. Coloco mi mano izquierda en tu rostro como si fuéramos a besarnos, entonces de repente meto el pulgar en la cuenca de tu ojo, abruptamente, con decisión, como perforando un agujero. ¿Qué sensación produciría? ¿Como gelatina? Temblando de éxtasis, obscenamente lo mezclo dando vueltas, debo probar el calor de tu sangre, ¿Cómo gritarías? ¿Exclamarías? “¡Duele! ¡Duele!”, mientras lágrimas de cinabrio rojo corren por tu ojo aplastado. No puedes saber el hambre desesperante que sentí en medio de nuestros besos, tantos que he perdido la cuenta, como bebiendo de tu llanto, cristalizan mis esperanzas, mordiendo tu lengua, destrozándola, mordiéndote los labios como si probara tu lápiz labial. Qué cotas de euforia alcanzaría cumpliendo mis deseos como un vampiro glotón y voraz, también he anhelado tus mejillas sonrosadas, lo bastante sabrosas para cautivar mi lengua, seguro que me curaría y lloraría como un niño. ¿Y cómo es tu tierna oreja? Me roza la mejilla, quiero que suba hasta mis labios para hundir mis dientes en su carne. Tu oreja izquierda, siempre oyendo palabras susurradas y dulces como un pastel, quiero que oigan mis verdaderos sentimientos, nunca mentí, no, pero tenía mis secretos. ¡Ah! ¿Pero qué pensarás de mi? ¿Me odias? ¿Tienes miedo? Como invitándote a la agonía del final de la obra, si lo deseas, podrías destruirme, no me importaría… Si lo deseas, puedes destruirme… No me importaría…

A final de cuentas, sigo siendo un inmortal…

Largos días y gratas noches…

“El bien y el mal viven en mi”

-Alucard

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s